miércoles, 18 de mayo de 2016

Somos adictos a encerrar…

Somos adictos a encerrar emociones, sentimientos… Quizá por el temor a volverse vulnerable y ser dañado o quizá por el miedo al qué dirán.
Pero también somos adictos a encerrar animales. Adictos a encerrar animales para nuestro propio divertimento, ¿hay algo más antropocéntrico que eso?

Hace tiempo, vi esta tira cómica de Calvin y Hobbes que refleja a la perfección lo que acabo de decir:


¿Puede ser que este afán de encerrar todo lo que está a nuestro alrededor se deba al mero hecho de que nos hemos creado una absurda imagen de «seres superiores» que, para hacer valer su poder, hacen daño a los demás seres vivos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario